Durante el mes de Septiembre tuve la oportunidad de visitar Londres y utilizar su tan famoso Underground (metro) más conocido entre los londinenses como The Tube (el tubo). Pese a ser la primera vez que utilizaba el servicio y de hacerlo todos los días entre diferentes estaciones y líneas durante tres semanas, nunca me perdí. Considerando que el de Londres es el segundo sistema de transporte subterráneo más grande del mundo, con un total de 270 estaciones y once líneas que atraviesan la ciudad en sus cuatro puntos cardinales, no aparecer en el extremo opuesto al cual uno se quería dirigir cuando abordamos un tren, es todo un desafío.