Interfaces en Flash: ¿sí o no?

Por Juan Manuel Carraro
fecha: 
09/2006

Luego de la fiebre donde un sitio Web tenía que estar sí o sí hecho en Flash, comienza una etapa donde se valorizan otros aspectos para mejorar la experiencia final del usuario.

A comienzos del 2000, la empresa Macromedia y su producto Flash para el desarrollo de interfaces Web interactivas, aparecieron con fuerza en el mercado y rápidamente ganaron terreno entre los diseñadores porque permitían solucionar muchas de las limitaciones existentes.

El principal atractivo del Flash es que permite el movimiento de objetos mediante la utilización de vectores. Hasta el momento de su aparición se utilizaban animaciones en 3D, sumamente pesadas y por lo tanto imposibles de utilizar en un ambiente Web.

La frase “si podemos hacer que los objetos tomen movimiento por qué no vamos a hacerlo” acaparó la lógica de diseño de muchas agencias Web que vieron en esta nueva tecnología un camino sin límite hacia la creatividad infinita.

No todo lo que brilla es Flash

En los primeros años, sin embargo, el Flash presentaba graves problemas de usabilidad, como por ejemplo:

  • Anulaba el botón de volver del navegador
  • No permitía la utilización de bookmarks
  • Hacía la navegación lenta y las páginas pesadas
  • Causaba problemas de accesibilidad

Sumado a estos problemas que podríamos llamar “de base”, la creatividad muchas veces iba en contra de los estándares a los que los usuarios estaban acostumbrados.

Así podíamos encontrar, por ejemplo, barras de desplazamiento vertical con formatos, iconos, colores y comportamientos totalmente distintos a los usuales. Tendencia que vemos aún hoy en muchos sitios Web.

La pregunta sería: ¿Cuántas barras de desplazamiento necesitamos? Si los mejores diseñadores del mundo trabajaron durante años para definir las barras de los navegadores Explorer, Netscape o Mozilla, por qué creer que la que se diseña en una semana y para un sitio en particular puede ser mejor.

Incluso en el caso que la barra realmente funcione, para qué forzar a los usuarios a aprender a utilizar una nueva, cuando ya usan cotidianamente las barras de sus respectivos navegadores.

Otro ejemplo del abuso de Flash son las páginas introductorias, que afortunadamente han pasado de moda, aunque aún siguen existiendo en numerosos sitios.

Estas páginas constituyen más que nada un buen escenario para que los diseñadores Web desplieguen su creatividad, pero poco aportan a los usuarios que visitan el sitio. La acción inmediata de cualquier usuario frente a estas páginas es presionar el botón “saltear intro”, que le permitirá acceder a lo que realmente interesa: el contenido.

Hacer un sitio atractivo sin Flash

El Flash tiene un sinnúmero de aplicaciones en el diseño Web y sin lugar a dudas se ha ganado un espacio relevante en muy poco tiempo. El error radica en utilizarlo como única herramienta para lo que se considera “páginas atractivas”.

En efecto, el hecho de que un sitio Web resulte atractivo, genere visitas repetidas y mayor tráfico no depende de cuán atractivo resulte el diseño, sino fundamentalmente del contenido. Esto se resume en una metáfora bastante simple y que es la siguiente: los usuarios no visitan sitios Web con la misma actitud que van a una exposición a contemplar obras de arte, visitan sitios porque necesitan información.

Objetos en movimiento, diseños multicolores y llamativos producen exactamente el efecto contrario al que se quiere lograr: los usuarios los rechazan por considerarlos demasiados publicitarios e incluso pueden afectar la confiabilidad y la imagen de una organización.

Cuando se tiene la necesidad de hacer más atractivo, dinámico o moderno un sitio, no es necesario llenarlo de objetos en Flash. Lo más probable es que se requiera primero organizar los contenidos y redactarlos de otra forma.

Un buen comienzo es preguntarse cuáles son las necesidades de los usuarios, qué tareas realizan más comúnmente en la página principal de nuestro sitio y luego brindar soluciones rápidas a estas necesidades.