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El concepto de Web 2.0 se pronunció por primera vez en 2004 por Dale Dougherty de O´Reilly Media (Inglés) mientras dictaba una conferencia sobre las nuevas tendencias de Internet. Con este concepto, Dougherty quizo identificar los sitios que conceptualmente eran diferentes respecto al modelo tradicional y más funcional, semejante a un Emisor-Receptor, que se venía plasmando mayoritariamente en los sitios Web existentes hasta ese momento.
No es que la Web reproduzca exactamente el esquema emisor-receptor, pero de alguna manera podemos encontrar semejanzas al modelo funcionalista. Una compañía u organización, administradora de un sitio Web produce, gestiona y publica contenido (emisor) y los usuarios de Internet lo leen, descargan y a lo sumo envían algún mensaje (receptores).
El modelo de comunicación planteado por la Web 2.0 es sustancialmente distinto. No existe un “emisor institucional” identificado sino que son los usuarios de un sitio quienes producen, gestionan y publican el contenido. Los mismos usuarios son también quienes lo consumen.
El modelo por excelencia de la Web 2.0 son los Blogs. Hemos hablado anteriormente de estos sitios que consisten en espacios abiertos y compartidos donde los usuarios tienen la posibilidad de publicar (postear) sus opiniones, documentos, imágenes y videos.
Entonces el contenido ya no es institucional, en el sentido de que hay un productor identificado, un dueño, un espacio propitario. Ya no sólo el consumo del contenido es masivo, también y fundamentalmente lo es su producción.
Esta es la característica que considero esencial para entender qué es la Web 2.0. Se trata fundamentalmente de un cambio en la forma en que se producen los contenidos de Internet, entendiendo este concepto en el sentido amplio: como textos, documentos, imágenes, videos, etc.
No es un cambio para nada menor si se piensan las implicancias que la multiplicidad de fuentes de producción de contenido pueden tener sobre muchas de las industrias que giran en torno a Internet actualmente.
Porque este cambio en el uso de la Web impacta sobre la industria del software y el diseño, los otros dos pilares que conforman la tríada de cualquier interfase Web.
Por un lado, el desarrollo de software para los sitios con estas características, que requieren compartir información, utilizan fuentes de código abierto. De esta forma siguen el mismo criterio que mencionábamos antes con respecto a los contenidos: son los usuarios del sitio los que desarrollan las funcionalidades, aportan mejoras y gestionan la interfaz.
Del mismo modo, la Web 2.0 tiene un diseño gráfico particular que puede identificarse en sitios como Flickr, del.icio.us o YouTube. Se trata básicamente de diseños muy despojados, con grandes espacios en blanco, botones grandes y links normalmente en azul.
¿Implicará la Web 2.0 el triunfo de la funcionalidad sobre el diseño? Por ahora la respuesta es un rotundo sí. Porque lo que se valora en este modelo no es cómo luce una Web, su estética, sino lo que contiene y todo debe favorecer el acceso a ese contenido.
Es interesante en este sentido aprender del ejemplo de YouTube: quien haya visitado este sitio sabe que gran parte de los videos que allí se publican tienen una estética casera. Sin embargo esto no impide que sean exitosos, más bien todo lo contrario, es la fórmula que los hará populares.
En síntesis, la Web 2.0 no es solamente una nueva tecnología o una nueva tendencia en el diseño de interfaces. Es fundamentalmente un cambio en la lógica de producción y gestión de la información, representada por sitios donde los usuarios son a la vez productores y consumidores.